El nombre «Testarossa» había estado ausente del catálogo de Ferrari durante casi tres décadas, y ahora regresa cargado de historia con el 849 Testarossa Spider, la versión descapotable del superdeportivo que sustituye al SF90 Spider como el buque insignia híbrido de la marca. Aunque comparte muy poco, más allá del color rojo en las tapas de válvulas del motor, con el icónico Testarossa de los años 80, este nuevo modelo retoma el linaje de los prototipos de carreras Testa Rossa de Ferrari de mediados del siglo pasado, envolviendo esa herencia en una carrocería completamente moderna.

Motor híbrido enchufable con más de 1,000 caballos combinados

El corazón del 849 Testarossa Spider es un motor V8 biturbo de 4.0 litros que por sí solo entrega 819 caballos de fuerza, combinado con tres motores eléctricos que aportan 217 caballos adicionales, para una potencia combinada total de 1,036 caballos y 641 libras-pie de torque. Dos de esos motores eléctricos se ubican en el eje delantero, otorgando tracción integral bajo demanda y vectorización de par entre ruedas, mientras que el tercero funciona como generador motor (MGU-K) ubicado entre el motor y la caja de cambios de doble embrague de ocho velocidades, un esquema similar al utilizado en la Fórmula 1.

La batería, de 7.45 kWh, permite recorrer hasta 25 kilómetros en modo completamente eléctrico, ideal para salir de zonas residenciales o ciudades en silencio absoluto antes de que el V8 entre en acción. Ferrari asegura que el Spider acelera de 0 a 100 km/h en menos de 2.3 segundos, alcanza los 200 km/h en 6.5 segundos y supera los 330 km/h de velocidad máxima, cifras que lo colocan en la misma conversación que rivales como el Lamborghini Revuelto y el Aston Martin Valhalla.

Una capota retráctil sin sacrificios evidentes

Convertir un superdeportivo de este calibre en descapotable suele implicar compromisos en rigidez estructural y peso, pero Ferrari asegura que el 849 Testarossa Spider prácticamente no pierde rigidez torsional frente al cupé, sumando apenas 30 kilogramos adicionales gracias a refuerzos específicos en el chasis. La capota rígida retráctil se guarda mediante un mecanismo que preserva la silueta aerodinámica del auto, lo que ayuda a reducir las turbulencias de aire a alta velocidad incluso con el techo abajo.

De hecho, Ferrari anticipa que la versión Spider podría representar hasta la mitad de las ventas totales del 849 Testarossa, una proporción inusualmente alta para una variante descapotable dentro del catálogo de la marca.

Interior renovado y más ordenado

La cabina del 849 Testarossa Spider representa un salto notable frente al SF90 Spider al que sustituye. El tablero adopta una orientación más horizontal, con controles agrupados de forma más lógica y una consola central menos saturada de botones. Ferrari describe el diseño como una mezcla entre un cockpit de Gran Turismo y el ambiente de un monoplaza, con rejillas de ventilación en forma de «C» enmarcadas en aluminio y una banda horizontal que integra los controles principales junto a una pantalla dedicada para el acompañante.

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Un carácter que divide opiniones

En pruebas de manejo realizadas por especialistas internacionales, el 849 Testarossa Spider destaca por transmitir una sensación de control sorprendente pese a tratarse de un auto grande y ancho, gracias a su disposición de motor central, asiento bajo y una ergonomía que ubica al conductor casi directamente sobre las ruedas delanteras. Uno de los aspectos que ha generado más debate es el sonido del motor: pese a tratarse de un V8 de cigüeñal plano capaz de girar hasta 8,300 rpm, algunos periodistas especializados coinciden en que la sonoridad no logra transmitir toda la intensidad que promete el resto del auto.

Precio y disponibilidad

El 849 Testarossa Spider se posiciona como uno de los descapotables de producción en serie más caros y rápidos jamás fabricados, con un sobreprecio considerable frente a la versión cupé en los mercados donde ya se ha confirmado su llegada. Se trata de un vehículo de producción extremadamente limitada, por lo que su disponibilidad en Latinoamérica es prácticamente inexistente fuera de compradores que adquieran unidades a través de mercados internacionales o distribuidores autorizados de Ferrari en la región. Quienes estén interesados deberán consultar directamente con la marca, ya que este tipo de modelos suelen asignarse a clientes preexistentes de la casa de Maranello.