Durante casi una década, el interior de un automóvil se pareció cada vez más a la pantalla de un teléfono: superficies de vidrio, menús anidados y prácticamente ningún botón físico a la vista. Mercedes-Benz lideró esa tendencia con su sistema MBUX Hyperscreen. Ahora, la propia marca admite que se excedió y anuncia un giro que podría marcar el rumbo de toda la industria.

El mea culpa de Stuttgart

La dirección de Mercedes-Benz reconoció abiertamente que eliminar casi por completo los mandos físicos fue un error de diseño. La decisión no responde únicamente a quejas de clientes, sino a datos concretos: estudios internos de la marca detectaron que tareas tan simples como bajar la temperatura del aire acondicionado podían requerir hasta tres interacciones táctiles distintas, frente a un solo gesto instintivo con una perilla física.

La diferencia no es cosmética, es de seguridad. Estudios de reacción realizados en Europa muestran que ejecutar tareas básicas en pantallas táctiles puede duplicar el tiempo que un conductor pasa con la vista fuera de la carretera, en comparación con hacerlo mediante un botón físico.

Euro NCAP pone la regla del juego

El otro factor decisivo es regulatorio. A partir de 2026, Euro NCAP endureció sus criterios de evaluación: los vehículos que deleguen funciones esenciales —como las luces de emergencia, el volumen del sistema multimedia o el desempañador— exclusivamente a controles táctiles ya no podrán aspirar a la calificación máxima de cinco estrellas. Es una señal directa a toda la industria, y Mercedes-Benz no es la única marca que reacciona: Volkswagen inició este regreso en 2022, y Hyundai hizo lo propio recuperando mandos físicos en el IONIQ 5.

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Pantallas grandes, pero botones donde importan

Es importante aclarar qué NO va a pasar: Mercedes-Benz no va a eliminar sus pantallas panorámicas ni a renunciar a la digitalización de sus cabinas. La estrategia es híbrida. Según directivos de la marca, ya puede notarse la diferencia entre modelos como el CLA —con pantalla táctil dominante y pocos botones— y el nuevo GLC, que reincorpora ruedas selectoras y mandos físicos reales para climatización, volumen y funciones de conducción.

Curiosamente, la propia marca reconoce que la preferencia varía por región: los conductores europeos priorizan claramente los botones físicos, mientras que en mercados asiáticos hay mayor apertura hacia pantallas táctiles y control por voz. Para el mercado latinoamericano —donde conviven vehículos importados de ambas filosofías de diseño— esta noticia es relevante porque anticipa qué tipo de interfaces empezarán a llegar en los próximos lanzamientos de gama media y alta.

Lo que viene

El cambio se aplicará de forma progresiva, priorizando funciones que requieren respuesta inmediata: climatización, intermitentes de emergencia y controles del volante. Las funciones más complejas del sistema de infoentretenimiento seguirán viviendo en pantalla. Es probable que este movimiento presione a otras marcas premium —BMW y Audi ya venían matizando su apuesta 100% táctil— a acelerar decisiones similares.