Durante septiembre de 2026 abren las convocatorias de varios de los programas que integran las Becas del Bienestar en México, el esquema de apoyos educativos que, según cifras difundidas por el gobierno federal y recogidas por Infobae, beneficiará este año a más de 23 millones de estudiantes desde educación básica hasta nivel universitario, la cifra más alta registrada en la historia del país para un programa de este tipo.

Qué becas abren registro en septiembre

Entre los apoyos que abren registro este mes destaca la Beca Benito Juárez, dirigida a estudiantes de nivel medio superior, con inscripciones del 21 al 30 de septiembre. El programa entrega 1,900 pesos bimestrales a alumnos de bachillerato público y programas técnicos de hasta 25 años de edad. Por su parte, Jóvenes Escribiendo el Futuro, orientada a universitarios de entre 18 y 29 años inscritos en instituciones públicas, abrirá su registro en la última semana de septiembre a través de la plataforma SUBES, con un apoyo bimestral de 5,800 pesos, la beca de mayor monto individual dentro del esquema federal.

A estos programas se suma la Beca Gertrudis Bocanegra, destinada a estudiantes de educación superior en instituciones públicas de Michoacán, con un apoyo de 1,900 pesos bimestrales para menores de 29 años. El director del Instituto Politécnico Nacional destacó recientemente que la ampliación de este tipo de becas garantiza que «el esfuerzo del estudiante no se detenga por falta de recursos», en línea con el discurso oficial que enmarca el programa como una herramienta central para reducir la desigualdad educativa.

El esquema federal no se limita a los niveles medio superior y superior. La Beca Universal Rita Cetina, dirigida a educación básica, entrega 1,900 pesos bimestrales por familia a estudiantes de kínder, primaria y secundaria inscritos en escuelas públicas, con un apoyo adicional de 700 pesos por cada hijo o hija adicional que curse secundaria dentro del mismo hogar. Este diseño «por familia» —en lugar de un monto fijo por estudiante individual— busca aliviar de forma más directa la carga económica de los hogares con varios hijos en edad escolar, un criterio que distingue a este programa de becas anteriores centradas exclusivamente en el desempeño académico individual.

El debate sobre becas universales

La lógica de apoyos universales, sin embargo, no está exenta de debate público. A finales de agosto, la propia presidenta Sheinbaum cuestionó abiertamente los esquemas de becas basados en promedio escolar —un modelo común en administraciones anteriores, donde solo los estudiantes con las calificaciones más altas accedían a los apoyos—, y defendió en su lugar el principio de universalidad para estudiantes de escuelas públicas, argumentando que condicionar el apoyo al rendimiento académico termina por excluir precisamente a los estudiantes en situación más vulnerable, que suelen ser quienes más necesitan el respaldo económico para permanecer en el sistema educativo.

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Requisitos, pagos y contexto político

Los requisitos son comunes a la mayoría de los programas: CURP certificada, comprobante de inscripción vigente, comprobante de domicilio con una antigüedad menor a tres meses e identificación oficial. Un punto importante para los solicitantes es que no pueden recibir de forma simultánea otro apoyo federal similar, una condición que busca evitar la duplicidad de beneficios dentro del mismo padrón. De acuerdo con el calendario oficial, la distribución de tarjetas y los primeros pagos comenzarían entre noviembre y diciembre, una vez publicados los resultados de cada convocatoria.

El crecimiento del programa no es casual. La secretaria de Educación Pública, a través de su titular Mario Delgado Carrillo, ha enmarcado la expansión de las becas como parte de una política de «soberanía educativa», señalando que «garantizar el derecho a la educación representa un enfoque estratégico para construir soberanía y combatir la desigualdad». El esquema se inscribe dentro del proyecto de la «Nueva Escuela Mexicana» impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que el gobierno describe como una política que coloca «a la comunidad y la dignidad humana en el centro» del sistema educativo.

Vale la pena señalar que el crecimiento de la cobertura ha sido progresivo a lo largo del año: en informes previos de 2026, el gobierno reportó que el programa beneficiaba a 12.8 millones de estudiantes, cifra que después se ajustó a proyecciones de hasta 22 y 23 millones conforme se sumaron nuevas convocatorias y niveles educativos al padrón a lo largo de los distintos trimestres del año. Esta trayectoria ascendente convierte a 2026 en el año de mayor cobertura educativa federal registrado en México, superando ampliamente los alcances de programas de becas de administraciones anteriores, que solían concentrarse en un solo nivel educativo o en poblaciones específicas en lugar de aspirar a una cobertura prácticamente universal en el sistema público.

El registro a través de la plataforma SUBES, utilizada principalmente para Jóvenes Escribiendo el Futuro, ha sido señalado por autoridades educativas como un paso hacia la digitalización completa del padrón de beneficiarios, buscando reducir los trámites presenciales que en ciclos anteriores concentraban a miles de solicitantes en los módulos de atención durante las ventanas de registro. La exigencia de documentos como la CURP certificada y un comprobante de domicilio con vigencia menor a tres meses sigue siendo, según recomiendan las propias autoridades educativas, el punto que más conviene resolver con anticipación antes de que abran las convocatorias, para evitar quedar fuera del proceso por un trámite administrativo pendiente.

Para las familias interesadas, la recomendación de las autoridades educativas es verificar la convocatoria específica de cada programa a través de los canales oficiales de la Secretaría de Educación Pública y del Banco del Bienestar, ya que las fechas de registro, montos y requisitos varían según el nivel educativo y, en algunos casos, según el estado de residencia del solicitante.