Cuando se habla de coches híbridos, Toyota es prácticamente sinónimo del término. La marca japonesa lleva años perfeccionando esta tecnología y, mientras buena parte de la industria se vuelca hacia el coche 100% eléctrico, Toyota mantiene una postura distinta: apostar fuerte por los híbridos autorrecargables, sin descartar otras vías como el hidrógeno.

Detrás de esta decisión hay una regla interna que circuló entre sus concesionarios y que explica, con números, por qué la compañía no está dispuesta a abandonar la hibridación.
El problema del litio
Tanto los coches híbridos como los eléctricos dependen de baterías de litio para funcionar. La diferencia está en el tamaño: en un híbrido, la batería es relativamente pequeña porque comparte el trabajo con un motor de combustión, mientras que en un eléctrico es la única fuente de energía, por lo que necesita ser mucho más grande.
Esto implica que un solo coche eléctrico requiere una cantidad de litio considerablemente mayor que un híbrido. Y aunque hay litio disponible en el planeta, extraerlo no es sencillo ni está exento de impacto ambiental.
La regla del 1:6:90
Según trascendió a través de un documento interno de la compañía, Toyota maneja una relación muy concreta: con el litio necesario para construir un coche eléctrico, se pueden fabricar seis híbridos enchufables o 90 híbridos autorrecargables.
La conclusión de la marca es que reemplazar 90 vehículos de combustión por híbridos autorrecargables tiene un impacto ambiental mucho mayor que producir un único coche eléctrico, ya que la reducción total de emisiones de esos 90 híbridos a lo largo de su vida útil supera ampliamente a la de un solo eléctrico.
¿Qué tan grande es la diferencia?
Algunos ejemplos ayudan a dimensionar esta relación: el litio necesario para un Tesla Model S Long Range alcanzaría para fabricar 11 híbridos enchufables. En el caso del Rivian R1T, esa cifra sube a 20 híbridos. Y con un Hummer EV, el litio equivaldría a 24 híbridos enchufables.
No todos los huevos en la misma cesta
Pese a esta apuesta, Toyota no le da la espalda al coche eléctrico. La marca ya tiene modelos 100% eléctricos en su catálogo y reconoce que seguirá desarrollando esta tecnología, aunque no la considera la única alternativa de futuro. Su estrategia se reparte entre la hibridación, el hidrógeno —ya sea con pila de combustible o motores de combustión adaptados— y la electrificación total.
Akio Toyoda, presidente de la compañía, ha sido claro al respecto: sin importar cuánto mejore el coche eléctrico, su proyección es que no superará el 30% de la cuota de mercado, mientras que el resto se repartirá entre híbridos, enchufables e hidrógeno.
Una postura que comparte parte de la industria
Toyota no está sola en esta visión. Directivos de otras marcas como BMW también han defendido que, mientras exista demanda, alguien seguirá fabricando motores de combustión. Otros fabricantes han señalado además que producir coches 100% eléctricos accesibles a corto plazo es un reto mucho más complejo de lo que parece.
El debate entre híbridos y eléctricos sigue abierto, y mientras el mercado termina de decidir, Toyota continúa apostando por una estrategia diversificada en lugar de poner todas sus fichas en una sola tecnología.