Mucho antes de que términos como «SUV» formaran parte del vocabulario automotriz, ya existían vehículos que cumplían exactamente esa función: espacio para varias filas de pasajeros, capacidad de carga generosa y tracción en las cuatro ruedas para salir del camino pavimentado. Uno de los ejemplos más fascinantes de esa era es el Mercury Eight Woody Wagon de 1948, una camioneta con carrocería de madera que recibió una conversión 4×4 poco común para su época, y que hoy resurge como una pieza de colección que despierta la curiosidad de los amantes de los autos clásicos.

Una conversión 4×4 casi desconocida

En la década de 1940, los vehículos civiles con tracción integral eran prácticamente inexistentes fuera de los Jeep Willys sobrantes de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, Ford —empresa matriz de Mercury— decidió contratar a la compañía Marmon-Herrington, con sede en Indianápolis, para desarrollar cajas de transferencia y ejes que permitieran convertir ciertos modelos en vehículos de tracción integral, los cuales luego se vendían nuevos directamente en las agencias.

Marmon-Herrington sigue activa hoy en día dentro del negocio de ejes y cajas de transferencia, y su nombre tiene raíces en la histórica Marmon Car Company, fabricante del Wasp, el auto ganador de la primera edición de las 500 Millas de Indianápolis.

Motor sencillo, carrocería espectacular

Bajo el cofre, este Mercury Woody 4×4 conserva su motor original: un V8 flathead de 255 pulgadas cúbicas, con una potencia estimada de alrededor de 100 caballos de fuerza, combinado con una transmisión manual de tres velocidades con sincronizador. Cifras modestas para los estándares actuales, pero suficientes para su época y su propósito: llevar familias a través de caminos rurales antes de que existiera una categoría de vehículo pensada específicamente para eso.

Lee también:

Así es el nuevo Corvette ZR1X: la bestia híbrida que redefine a Chevrolet

El Corvette ZR1X 2026 combina un V8 biturbo con motor eléctrico delantero para sumar 1,250 HP y acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 2 segundos.

Corvette ZR1X 2026

Lo que realmente distingue a este ejemplar es su carrocería, con paneles de madera trabajados con un nivel de detalle que recuerda a la carpintería naval de siglos pasados. El interior conserva tres filas de asientos tipo banca, y mezcla elementos vintage con un par de sorpresas modernas: un radio AM con capacidad Bluetooth oculta, y un reloj de cuarzo integrado en el tablero, ambos agregados de forma discreta durante su restauración.

Una fórmula adelantada a su tiempo

Estructura sobre chasis, tres filas de asientos, espacio de carga trasero, tracción en las cuatro ruedas y un motor V8 al frente: leída hoy, esa ficha técnica podría perfectamente describir a una Chevrolet Suburban o una Ford Expedition modernas. Mercury tenía la fórmula correcta desde 1948, casi ocho décadas antes de que el segmento SUV se consolidara como una de las categorías más importantes de la industria automotriz.

Mercury, la marca detrás de este vehículo, dejó de existir hace más de una década, luego de que Ford decidiera discontinuarla al considerar que competía tanto con Lincoln como con la propia Ford dentro de su catálogo. Sin embargo, vehículos como este Woody 4×4 son un recordatorio de que la marca, en su momento, supo anticiparse a tendencias que definirían la industria décadas después.

Un testigo restaurado de la historia automotriz

Este ejemplar en particular ha pasado por distintas colecciones privadas y fue sometido a un proceso de restauración que le permite funcionar y circular sin problemas, lejos de ser una pieza de museo estática. Para los coleccionistas y aficionados a la historia automotriz, vehículos como este representan mucho más que una curiosidad: son evidencia tangible de cómo la industria fue construyendo, ensayo tras ensayo, el concepto de vehículo familiar todoterreno que hoy damos por sentado.