Hay conceptos de auto que se quedan en simples ejercicios de diseño, y hay otros que terminan marcando el rumbo real de una marca durante años. El Lexus LF-Z Electrified pertenece a la segunda categoría. Presentado en marzo de 2021, este vehículo eléctrico conceptual no solo mostró una carrocería futurista: sentó las bases técnicas y filosóficas que Lexus sigue usando hoy en sus modelos de producción, desde el RZ hasta los próximos lanzamientos previstos para este mismo año.

La primera plataforma 100% eléctrica de Lexus

Lo más relevante del LF-Z Electrified no fue su diseño, sino lo que había debajo: se trató del primer Lexus construido sobre una plataforma completamente eléctrica, diseñada desde cero para prescindir del motor de combustión. Ese detalle no es menor, porque marcó el quiebre definitivo con la estrategia de «electrificación» que Lexus venía usando desde 2005, basada sobre todo en híbridos.

Sobre esa plataforma dedicada, el concepto prometía cifras que en 2021 sonaban casi de ciencia ficción para la marca: una autonomía máxima de 600 km bajo el ciclo WLTP, 400 kW de potencia, 700 Nm de torque y un salto de 0 a 100 km/h en apenas 3 segundos. Para lograrlo, Lexus equipó al LF-Z con un motor sobre el eje trasero de 544 caballos de fuerza, alimentado por una batería de iones de litio de 90 kWh con capacidad de carga rápida de hasta 150 kW en corriente continua.

Direct4: el corazón tecnológico del concepto

La pieza tecnológica más ambiciosa del LF-Z Electrified fue Direct4, un sistema de control de tracción a las cuatro ruedas pensado específicamente para autos eléctricos. A diferencia de los sistemas de tracción integral tradicionales, Direct4 aprovecha la respuesta instantánea de los motores eléctricos para dirigir la fuerza de forma individual a cada rueda, generando un comportamiento dinámico mucho más flexible que el de un vehículo convencional.

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A esto se sumaba un sistema de dirección «steer-by-wire», que según Lexus permite una orquestación casi perfecta entre el acelerador y el volante, resultando en una aceleración potente y un manejo en curvas que se ajusta con precisión a la intención del conductor.

Un interior pensado para la era eléctrica

Puertas hacia adentro, el LF-Z Electrified también proponía romper con la cabina tradicional de Lexus. El habitáculo, bautizado como «Tazuna» —en referencia a las riendas que conectan a un jinete con su caballo—, buscaba agrupar en un solo módulo toda la información relevante para el conductor, como el head-up display con realidad aumentada y la pantalla táctil multimedia, mientras que los controles de los sistemas de conducción se concentran alrededor del volante.

El concepto incorporaba, además, un asistente de inteligencia artificial capaz de aprender las preferencias y patrones de comportamiento del conductor a partir del diálogo, ofreciendo sugerencias útiles como detalles de ruta o información sobre el destino. Para explorar hasta dónde podía llevarse ese interior futurista, Lexus incluso invitó a diseñadores externos —como el artista digital Ondrej Zunka y la firma japonesa Hender Scheme— a imaginar versiones alternativas de la cabina, mezclando materiales de ciencia ficción con la artesanía tradicional japonesa «takumi».

¿Por qué un concepto de 2021 sigue siendo relevante?

Porque, a diferencia de muchos «concept cars» que quedan archivados como piezas de museo, el ADN del LF-Z Electrified sí llegó a la calle. Su lenguaje de diseño y su filosofía de plataforma dedicada se convirtieron en la base de la estrategia «Lexus Electrified», y su influencia puede rastrearse directamente en el Lexus RZ, el primer SUV totalmente eléctrico de producción de la marca, así como en conceptos posteriores como el LF-ZC, cuya versión de producción está prevista para este mismo 2026.

En otras palabras, el LF-Z Electrified funcionó como el mapa de ruta que Lexus necesitaba para dejar de ser «la marca de los híbridos» y empezar a construir una verdadera identidad eléctrica, una que hoy, cinco años después, ya se puede comprar en un concesionario.