Tres iniciativas desarrolladas en Etiopía, Indonesia y Türkiye fueron reconocidas por UNESCO por demostrar formas diferentes de mejorar la preparación y el desarrollo profesional de docentes.

Los proyectos ganaron la edición 2026 del Premio UNESCO-Hamdan para el Desarrollo Docente, que busca identificar experiencias capaces de elevar la calidad educativa mediante inversión directa en los maestros. 

Cada organización recibirá 100,000 dólares para fortalecer y ampliar su trabajo.

Etiopía convierte materiales locales en herramientas educativas

El primer proyecto procede del Gondar College of Teachers’ Education de Etiopía.

Su iniciativa Maker-Teachers responde a un problema práctico: muchas escuelas de educación inicial tienen dificultades para conseguir materiales educativos asequibles y adaptados a los idiomas y al contexto de los niños.

Para solucionarlo, formadores de docentes, estudiantes de magisterio y artesanos locales trabajan juntos para fabricar kits de aprendizaje.

Los materiales utilizan principios inspirados en Montessori y están alineados con el currículo nacional de primera infancia.

Más de 15,000 niños alcanzados

Los kits apoyan aprendizaje de amárico, matemáticas, desarrollo sensorial y habilidades prácticas.

El programa ya llegó a 98 escuelas agrupadas y más de 15,000 estudiantes de preprimaria.

Durante 2026 produjo otros 120 kits para ampliar su distribución. 

El modelo tiene una característica especialmente interesante: no separa la formación docente de la solución a problemas reales.

Los futuros maestros aprenden a crear recursos, mientras los docentes en ejercicio reciben orientación sobre cómo utilizarlos.

Esto reduce dependencia de materiales importados o costosos.

Indonesia convierte a los docentes en líderes

La Guru Belajar Foundation de Indonesia fue reconocida por su Collective Teacher Leadership Development Programme.

Su objetivo es que las buenas prácticas desarrolladas dentro de una clase puedan extenderse a otras escuelas y comunidades.

El programa utiliza redes profesionales donde los docentes comparten experiencias, apoyan a colegas y trabajan con diferentes organizaciones locales. 

La formación se divide en tres niveles.

Primero, mejorar la propia práctica del maestro.

Después, ampliar su influencia más allá del aula.

Finalmente, liderar proyectos junto con gobiernos, sociedad civil y empresas.

Más de 61,000 docentes participaron

Desde 2021, más de 61,000 maestros han participado en el programa de Indonesia.

Más de 20,000 completaron los módulos fundamentales y la organización ha identificado a 866 docentes cuyo trabajo ya genera impacto más allá de sus propias aulas. 

Alrededor de 20 participantes avanzaron hasta liderar colaboraciones intersectoriales en sus respectivas regiones.

Las cifras muestran una idea importante: formar a un buen docente puede generar un efecto multiplicador.

Cuando posteriormente esa persona ayuda a otros profesores, una sola capacitación puede terminar alcanzando indirectamente a miles de estudiantes.

Türkiye apuesta por maestros que enseñan a maestros

La tercera organización ganadora es Teachers’ Academy Foundation, conocida como ÖRAV, en Türkiye.

Su Education Festival crea espacios gratuitos donde los propios maestros diseñan talleres y comparten lo que funciona en sus aulas.

Los contenidos incluyen educación inclusiva, aprendizaje digital, evaluación, creatividad, habilidades socioemocionales y bienestar docente. 

Las actividades pueden realizarse presencialmente, en línea o mediante formatos híbridos.

Esto permite que profesores de diferentes regiones participen sin necesidad de viajar constantemente.

Una red que también respondió después de terremotos

El modelo turco demostró su capacidad de adaptación después de los terremotos de 2023.

El programa proporcionó apoyo pedagógico y psicosocial a docentes en las zonas afectadas.

Desde 2015, el festival ha alcanzado a 38,934 maestros mediante 1,700 talleres.

Solo durante 2025 participaron 14,908 personas. 

UNESCO señala que los participantes reportan mayor confianza profesional, colaboración y disposición a experimentar con nuevas estrategias en clase.

Tres modelos con una idea común

A primera vista, los proyectos parecen muy diferentes.

Etiopía fabrica herramientas educativas.

Indonesia crea líderes.

Türkiye organiza redes donde maestros capacitan a otros maestros.

Sin embargo, los tres comparten un principio: tratar a los docentes como profesionales capaces de diseñar soluciones y no solamente como personas encargadas de ejecutar instrucciones.

Eso puede transformar la manera en que se aborda la mejora educativa.

Una política desarrollada desde una oficina puede establecer objetivos generales, pero los maestros conocen los problemas específicos que aparecen diariamente dentro de sus aulas.

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Cada ganador recibe 100,000 dólares

El Premio UNESCO-Hamdan fue creado en 2008 y se entrega cada dos años.

Su objetivo es reconocer programas que mejoran la formación y el desarrollo de profesores alrededor del mundo.

En esta edición, cada uno de los tres proyectos recibirá 100,000 dólares. 

Los ganadores fueron anunciados durante la celebración del Día Mundial de los Docentes en la sede de UNESCO en París.

La edición actual también coincide con los 60 años de la Recomendación UNESCO/OIT relativa a la situación del personal docente, adoptada en 1966.

La calidad educativa depende de quienes enseñan

Tablets, inteligencia artificial, plataformas digitales y nuevos currículos están transformando la educación.

Pero ninguna herramienta sustituye completamente la importancia del docente.

Un maestro decide cómo explicar un concepto, cómo responder cuando un estudiante no comprende y cómo crear un ambiente donde los alumnos quieran participar.

Por eso mejorar la educación requiere también mejorar las condiciones para enseñar.

Los tres programas reconocidos por UNESCO muestran que esa inversión no siempre necesita seguir el mismo camino.

Puede significar mejores materiales, redes de colaboración, liderazgo o apoyo emocional.

Lo importante es reconocer que cada maestro capacitado puede influir en cientos de estudiantes durante su carrera.

Y cuando miles de docentes comparten conocimiento entre ellos, el impacto puede extenderse mucho más allá de una sola escuela.