Cosas que pasan después de los 25 años

Crecer es genial decían. Cuando teníamos diez años no podíamos esperar para ser adultos y tomar todas las decisiones por nosotros mismos. Queríamos ir a la universidad, trabajar, manejar, tomar solos el autobús, salir con los amigos y muchas cosas más. Pero a medida que crecemos nos damos cuenta que no todo es tan fácil.

Al llegar a los 25 años nuestra vida cambia mucho y las prioridades son otras. Es inevitable perder amistades en el camino y cambiar de sueños. Estas son algunas de las cosas que suceden cuando llegamos al cuarto de siglo.

Taringa

  • Tus redes sociales ya no son iguales. Se inundan de fotos de compromisos, bodas y bebés. Los días de fiesta se pierden dentro de un Timeline lleno de actividades familiares y bebés sonrientes.
  • Ahora todos tus amigos han adoptado algún deporte como religión. Antes el único deporte que les interesaba era ir a beber cerveza los sábados.
  • Tu sofá se ve cada vez más cómodo. Los fines de semana te esmeras por ver la mayor cantidad de episodios de tu serie favorita en lugar de visitar la mayor cantidad de bares.
  • Los días de estar estudiando, trabajando y salir por las noches se acabaron. Tu energía solo aguanta para hacer una o dos actividades.
  • Tu familia te va a preguntar en todas las reuniones si ya estás pensando casarte. Te tocará defender porque aún quieres estar soltero o soltera unos años o siglos más.

Tenor

  • Olvídate de tener resaca y poder aguantar todo el día. Ir a trabajar o hacer cualquier actividad luego de salir por la noche será diez veces más difícil que cuando tenías 18.
  • Antes sudabas de pensar que te iban a pedir identificación y no tendrías que enseñar. Pero ahora que te pidan la identificación para entrar a algún lugar es un halago.
  • Ya no tendrás un grupo de amigos tan grande como en tu adolescencia. Te irás alejando de ciertas personas que no se apegan a tus principio o estilo de vida y esta bien. Tendrás menos amigos pero serán mejores.
  • Comienzas a valorar el tiempo en familia. Los almuerzos largos en casa de tus papás cada vez te gustan más y disfrutas platicar con toda tu familia por horas.
  • Lo peor, pero lo mejor también es que te das cuenta que tus papás tenían razón en muchas de las cosas que te dijeron.
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